Los alcaldes Ángel Torres y Samuel Alegría, convivieron con la ciudadanía en Tuxtla y Osumacinta.
De la "P" a la "L", de Tuxtla a Osumacinta, el pozol es delicioso. Este 18 de marzo, miles disfrutaron de la tradicional bebida representativa de Chiapas. Los presidentes municipales, Ángel Torres Culebro y Samuel Alegría Pérez, tomaron varias jícaras de pozol, en Tuxtla y Osumacinta, respectivamente.
El alcalde tuxtleco Ángel Torres, mostró que su "tanque" es grande. Al hacer un recorrido por los mercados Juan Sabines, Rafael Pascasio, 5 de Mayo, 20 de Noviembre y San Juan, Angel Torres tomó al menos una jícara de pozol, de cacao o blanco, en cada lugar. Ni modo que los despreciara.
En Osumacinta, el alcalde Samuel Alegría Pérez hizo lo propio. Es más, allí se organizó el Primer Festival del Día del Pozol.
En punto de las 11:30 de la mañana, se dieron cita en el kiosco del parque central de Osumacinta, Chiapas. Allí fueron premiadas y reconocidas públicamente las embajadoras del pozol en Osumacinta.
María Florida Méndez Montoya no cuenta con un molino grande como María Luz, ella trabaja con un molino manual. A los 3 años de llegar a Osumacinta se dedicó a vender pozol para ayudarse. Lleva más de 30 años en ese oficio.
Edelmira Montoya Hernández, con 89 años de edad cumplidos, cuenta que llegó a Osumacinta en 1976. Ya tenía un año que lo elaboraba. Fue en 1975 cuando se aventuró para venderle a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad.
Cuenta que su pozol se ha ido hasta México y a Tapachula. Lo llevan con termo y hielo, en masa no es igual, aunque les aclara que su sabor ya no será el mismo que cuando está recién preparado.
Francisca Méndez González lleva apenas un año preparando pozol. Todas invitan a la población a consumir pozol, no solo el 18 de marzo sino todos los días que gusten. "Todos los de Chiapas serán bienvenidos, vengan a tomar pozol delicioso".
La fiesta comenzó. En el kiosco del Parque Central de Osumacinta un cartel enorme color amarillo que decía "Día del pozol". En el sonido ambiental se invitaba a las personas a acudir a este bonito evento.
El grupo de danzantes se preparaba para su participación en el bailable. Los termos color naranja colocados sobre las mesas, junto a las vitroleras de cristal, las ollas de peltre, todos llenos de pozol blanco y de cacao. A un lado las tazas de plástico multicolores y las infaltables jícaras.
Los amenizadores del programa explicaban que el pozol es prehispánico, tradicional, es parte de la cultura y la gastronomía chiapaneca.
La mayoría pedían jícaras para degustar su rico pozol. Alumnos de la Escuela Vicente Guerrero, portando el uniforme, hacían fila para recibir el pozol gratuito. Enviaban saludos a sus papás para explicarles que salieron antes de la escuela para sumarse al festival por el Día del Pozol.
Para acompañar el pozol blanco estaba el jocote verde, panela, pepino, camarón y hasta melcocha. Por supuesto no podía faltar el mango verde. Para acompañar al pozol de cacao, el cacahuatito enchilado.
El sol estaba sabroso, se antojaba el pozol frío y el momento llegó. Se empezaron a formar ordenadamente para recibir su deliciosa jícara de pozol.
"Qué bonito, el inge siempre con sus ideas buenísimas, quiero estar allá", comentó Isela Velázquez, en la transmisión. "Qué buena iniciativa por parte del presidente municipal, saludos a distancia, acá sí se antoja un pozol y ni dónde conseguir" escribió Giovanni González que anda fuera de Chiapas.
De repente el presidente municipal, Samuel Alegría Pérez apareció a cuadros. Con humildad y sencillez se puso a servir. Traste en mano repartió mango, mientras su esposa repartía el pozol.
Entrevistado sobre los ataques virtuales que algunos le han lanzado, dijo ser respetuoso de la libertad de expresión y de todas las opiniones vertidas. Lo ha tomado con buen humor.
Mientras degustaba su mango verde, le preguntaron si las acciones hablan por sí solas, más que mil palabras. El edil sonrió, no podía hablar, finalmente parafraseó al inmortal Juan Sabines Gutiérrez y dijo "hechos no palabras".
El día concluyó y todos se retiraron a casa con un buen sabor de boca, por el rico pozol y por la camaradería de los alcaldes que este día convivieron con la ciudadanía, en Tuxtla y Osumacinta.
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